Una frase convincente no confirma una operación
Un asistente puede entender lo que pide una persona y aun así carecer de permiso para hacerlo. OSSA separa conversación y trámite. Interpretar una intención no autoriza un cambio; decir que algo fue realizado no sustituye la respuesta del sistema responsable de esa operación.
Lo que aporta el sistema
La conversación puede usar un modelo de lenguaje para interpretar intención y redactar una respuesta dentro de límites explícitos. El estado del trámite, las acciones permitidas, las confirmaciones y la transición entre pasos permanecen en una máquina de estados determinista. El modelo es reemplazable. La lógica de la operación no depende de él.
Pasos definidos y confirmaciones reconocibles
El recorrido indica qué información falta, qué acciones se permiten en el estado actual y cuándo hace falta confirmación. Esa estructura ayuda a mantener consistencia aunque cambie la forma de hablar del usuario. El modelo puede colaborar con el lenguaje sin convertirse en dueño de las reglas de negocio.
Revisar los casos incómodos
La prueba debe incluir respuestas ambiguas, datos incompletos y herramientas que rechazan una solicitud. Allí se ve si el trámite se mantiene controlado. Cuando no puede avanzar, el sistema conserva el estado y deriva por el camino previsto. La meta no es mantener una conversación a cualquier precio, sino atender sin inventar resultados ni permisos.