Un motor ambiental con interfaces adaptadas
ARGOS AIE aporta contexto y coordinación; Argos Accessibility organiza dispositivos e interacción según el entorno acordado. Luces, avisos, puertas y otros controles se incorporan sólo si son compatibles y adecuados. El sistema no reemplaza ayudas especializadas ni implica por sí solo una certificación de accesibilidad del edificio.
Lo que aporta el sistema
El motor separa percepción, estado, hipótesis, protocolos, acciones autorizadas y verificación. Los modelos son componentes reemplazables dentro de una arquitectura gobernada por reglas y autoridad humana.
Diseñar el recorrido con quien lo usa
Se selecciona una situación concreta: entrar, pedir una acción o recibir un aviso. Se acuerdan formas de interacción y permisos para los dispositivos disponibles. El sistema debe permitir reconocer qué entendió y cómo respondió. La adaptación se construye con la experiencia de uso, no con un perfil impuesto desde afuera.
La alternativa manual también debe ser accesible
Una falla de conexión o interpretación no puede dejar a la persona sin una forma de continuar. Se preparan alternativas y se prueban con el usuario. Lo que funciona en una demostración puede no funcionar en el espacio real; por eso iluminación, sonido, ubicación y dispositivos forman parte de la aceptación.
Medir autonomía en situaciones concretas
La prueba revisa si la persona puede completar el recorrido, comprender los avisos y retomar el control. Se incluyen errores, repetición de pedidos y fallos de dispositivos. La utilidad se evalúa con el usuario, sin prometer resolver todas las necesidades mediante un único sistema.