Tus necesidades no son un perfil para terceros
La configuración puede incluir información personal sensible. Se conserva sólo lo necesario para la finalidad acordada y se define quién puede acceder. La propuesta local evita depender de enviar esas preferencias a servicios externos para cada decisión. Cualquier salida autorizada debe tener un propósito claro y conocido.
Lo que aporta el sistema
La arquitectura puede mantener sensores, imágenes, hábitos y estados dentro de infraestructura controlada por el propietario. Sólo se comparte lo que una integración o un protocolo autorizado necesita.
La persona decide cómo quiere que la ayuden
La adaptación debe poder revisarse cuando cambian preferencias o necesidades. No corresponde inferir diagnósticos ni ampliar vigilancia para facilitar una automatización. Familia, institución y soporte tienen responsabilidades diferentes; el acceso a datos y controles debe respetar esa separación y la participación de la persona.
La alternativa manual también debe ser accesible
Una falla de conexión o interpretación no puede dejar a la persona sin una forma de continuar. Se preparan alternativas y se prueban con el usuario. Lo que funciona en una demostración puede no funcionar en el espacio real; por eso iluminación, sonido, ubicación y dispositivos forman parte de la aceptación.
Medir autonomía en situaciones concretas
La prueba revisa si la persona puede completar el recorrido, comprender los avisos y retomar el control. Se incluyen errores, repetición de pedidos y fallos de dispositivos. La utilidad se evalúa con el usuario, sin prometer resolver todas las necesidades mediante un único sistema.