Una relación sin fecha puede contar otra historia
Dos nombres pueden aparecer en la misma sociedad, pero en períodos distintos. Mirar sólo un diagrama podría sugerir una coincidencia que nunca existió. La cronología de Ariadna permite poner los vínculos en el tiempo y revisar qué estaba documentado antes, durante y después de un cambio.
Lo que aporta el sistema
La secuencia temporal permite responder preguntas que un grafo estático no resuelve: cuándo apareció una persona, qué vínculo existía antes o después de un cambio y cómo evolucionó la estructura. Cada elemento relevante debe poder abrir su fuente, fecha y fragmento de respaldo.
Seguir el documento hasta el hecho
Para cada momento relevante conviene distinguir la fecha del acto, la publicación del registro y la consulta realizada. No siempre son la misma. Conservar ese contexto ayuda a comparar fuentes que parecen contradecirse y a detectar si una actualización llegó después de la información usada para formular una hipótesis.
Reconstruir sin depender de la memoria de una persona
El investigador que recibe el caso debe poder recorrer los pasos y abrir sus respaldos. La línea de tiempo sirve para preparar una revisión, comunicar antecedentes y localizar faltantes. No inventa fechas para completar el dibujo: una fecha desconocida permanece desconocida y puede cambiar lo que corresponde concluir.