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Argos y el hogar inteligente, por qué la domótica es la primera frontera
La domótica venía estancada hace años. Sensores, automatizaciones, lámparas que prenden con la voz. Útil, sí. Pero ninguna casa inteligente piensa. Argos va a cambiar eso, y por eso empezamos por ahí.
La diferencia entre una casa con automatización y una casa con un agente inteligente es la diferencia entre un sistema que responde a triggers y un sistema que infiere intenciones. Hoy todas las casas inteligentes funcionan con triggers. Si pasan las siete, prendé esa luz. Si me voy de casa, bajá la calefacción. Si suena la alarma, mandá notificación. Reglas. Útiles, pero rígidas.
Argos va al otro lado. Aprende cómo se vive en la casa. Cuándo realmente se usa una habitación. Qué patrones marcan que alguien está cansado, o estresado, o feliz. Qué cambios en la rutina anticipan una visita, una salida, un evento. Y actúa en consecuencia, no por una regla escrita, sino porque infiere lo que más probablemente resuelve el momento.
Por qué empezar por la casa
Una casa es el laboratorio perfecto para un agente que tiene que aprender a inferir. Hay variedad de comportamientos, hay personas reales, hay errores recuperables. Si Argos infiere mal y prende una luz a deshora, no pasa nada grave. Si lo entrenamos primero en una refinería, los errores cuestan mucho más.
Y además, la casa nos enseña qué tipo de inferencias son útiles. Cuáles agregan valor real al que vive ahí, cuáles son ruido tecnológico. Ese filtro entre útil y ruido es lo más difícil de aprender, y solo se aprende con feedback humano continuo.
Qué viene después de la casa
Una vez que Argos demuestra que las cuatro capacidades integradas, observar, modelar, derivar objetivos, planificar con autocorrección, funcionan en un entorno doméstico, el salto a entornos industriales es de magnitud técnica, pero la arquitectura está validada. Y después de industrial, vehicular. Y después, lo más importante, las aplicaciones críticas, desastres naturales, emergencias edilicias, conflicto. Ahí es donde Argos justifica su existencia. Pero antes hay que pasar por la casa.
La domótica de hoy es reactiva. La de mañana va a ser deliberativa. Esa es la diferencia, y empezamos por ahí porque ahí se aprende rápido.
// AUTOR
Carlos Perasso
OrvixLabs, Necochea, Buenos Aires, Argentina