Némesis · 8 min · 2026-05-02

Antes de firmar el contrato grande, sometelo al tribunal

Las decisiones grandes se toman casi siempre con sesgo del que las propone. Némesis simula un tribunal donde defensor, fiscal y juez deliberan sobre la decisión antes de que se firme.

Cuando un equipo prepara una decisión grande, hay un sesgo estructural que casi nadie evita, el que la propone es el que la defiende. Y los que la revisan, suelen estar demasiado cerca como para refutarla en serio.

Por eso las malas decisiones grandes no se detectan en la sala de reunión. Se detectan después, cuando ya es tarde.

El sesgo del que propone

Si vos pasaste tres semanas preparando una propuesta para firmar un contrato con un proveedor nuevo, no sos la mejor persona para revisarla críticamente. Tenés inversión emocional, tenés cansancio, tenés la lógica interna de la propuesta tan internalizada que ya no la podés ver desde afuera. Es humano.

El problema es que cuando llega el momento de revisar la decisión antes de firmar, normalmente quien revisa es un colega o un superior que tiene cinco propuestas más esperando. No la va a estudiar como vos. Le va a hacer dos o tres preguntas y va a aprobar.

Eso es el modo silencioso de tomar malas decisiones.

El tribunal Némesis

Némesis simula un tribunal con tres agentes que no comparten incentivos.

  • Defensor. Defiende la decisión propuesta. Construye el mejor caso posible a favor.
  • Fiscal. Ataca la decisión. Busca contradicciones, riesgos no contemplados, supuestos débiles, comparaciones desfavorables.
  • Juez. Escucha a los dos, evalúa la solidez de los argumentos, dicta veredicto.

El veredicto no es "aprobado" o "rechazado". Es un análisis estructurado de qué argumentos quedaron en pie, qué riesgos no se habían contemplado, y qué información falta para decidir bien. La decisión final sigue siendo tuya, pero la tomás sabiendo qué ataques resistió la propuesta y cuáles no.

Para qué decisiones

Némesis no es para todas las decisiones. Para la mayoría es overkill. Es para las decisiones donde el costo de equivocarse es grande:

  • Firmar un contrato con un proveedor nuevo por monto significativo.
  • Aprobar una inversión que compromete capex relevante.
  • Cambiar de conjunto tecnológico en algo crítico para la operación.
  • Lanzar un producto en un mercado nuevo.
  • Despedir o contratar en posiciones de liderazgo.

Para esas decisiones, una hora de deliberación tribunal ahorra meses de problemas. No reemplaza al humano que decide. Le da contexto y argumentos que solo no podría producir.

El que propone no debería ser el que valida. Némesis es el tribunal que no compartís almuerzo con el que firma.